Los muertos no se cuentan así

martes, 10 de abril de 2012

Los muertos no se cuentan así

1991 no fue un año fácil para el periodismo colombiano. Hacía muy poco don Guillermo Cano, director de El Espectador había caído bajo las balas asesinas del narcotráfico.

Y en 1991, mientras se debatía la nueva Constitución colombiana, el 24 de Julio, en Segovia, Antioquia, asesinaban al gran poeta y cronista Julio Daniel Chaparro, quien cayó al lado de su gran amigo, el fotógrafo Jorge Torres. Este asesinado le rompió en mil pedazos el alma de la periodista y reportera vallenata Mary Daza Orozco quien desde sus escritos en el diario de los Cano, no dejaba de radiografiar lo que se vivía en nuestra vilipendiada geografía.

Un día resolvió irse hasta el Urabá antioqueño, un lugar inundado de odio y desesperanza y allí, en medio de los continuos silencios de los “yo no vi nunca nada”, Mary escribió inolvidables pero angustiosas crónicas sobre lo que allí veía y vivía. Y luego de regresar a casa, con el corazón maltratado, resolvió reunir esos testimonios para darle forma a un libro. A los quince días, y aprovechando que Plaza y Janés había convocado al Premio de Novela, resolvió mandar su manuscrito y a las dos semanas recibió la noticia de que había quedado de finalista entre casi un centenar de originales que habían llegado de todas partes del país.

Sin amilanarse ni un centímetro, resolvió publicar Los muertos no se cuentan así, novela que de inmediato se ubicó entre los más leídos de la semana, luego del mes y de 1991.

Hoy, veinte años después, pareciera que Los muertos no se cuentan así hubiera sido escrita ayer en la tarde, pues los muertos de hace dos décadas, tienen las mismas características de los muertos de la semana pasada. Continúa el mismo dolor, la misma angustia, la misma soledad y la misma desesperanza.

Esta novela, que fuera presentada en su reedición por Ediciones Libros y Letras el pasado viernes en el hotel Sicarare de Valledupar, volvió a conmover a sus lectores, tanto a los viejos amigos de Mary Daza como a quienes ahora tienen la opción de leerlo por primera vez.

Los muertos no se cuentan así es más que una simple novela de la Violencia en Colombia. Es, ante todo, la primera obra escrita por una mujer en Colombia sobre este continuo desamor, es un escrito hecho con el alma que invita a reflexionar sobre lo que no hemos podido detener: la muerte. Es hacer una especie de alto en el camino y ver en lontananza, los campos sembrados de cruces para proponernos, como promesa, de nunca más volver a hacer uso de la violencia y si crear espacios para la vida.

Los muertos no se cuentan así ni se deberán volver a contar así…

Los muertos no se cuentan así
Los muertos no se cuentan así

No hay comentarios

Publicar un comentario

Copyright © 2018 Fundación Cultural Libros y Letras - Web corporativa All Right Reserved